Historia de la Urología Española
Asociación Española de Urología

Cura de la piedra y dolor de la hijada o y cólica renal

PRÓLOGO

(1498-1998) 500 años de la publicación del libro

"Cura de la piedra y dolor de la yjada o y cólica renal".

Toledo, 1498. De Julián Gutiérrez de Toledo

Escribía el maestro Marañón cómo la Historia de la Medicina consiste en buscar en los antecedentes de una determinada rama de la disciplina, investigando nuevos datos, leyéndolos en las horas propicias de la meditación, ordenándolos y escribiéndolos después con la mayor claridad posible. En efecto, el médico debe conocer su historia ya que es, quizás en nuestra Ciencia, donde los conocimientos quedan más rápidamente envejecidos y olvidados. Es precisamente esta fugacidad del saber la que nos obliga a mirar los indudables valores permanentes del pasado, los cuales serán de una extraordinaria utilidad para interpretar lo que hoy creemos saber, favoreciendo la reflexión sobre los hechos médicos en el contexto social en el que se desarrollaron. Al fin y al cabo, la Historia de la Medicina "ayuda a explicar el sentido social e histórico, profesional y científico de la misma" y ello orienta el enfoque intelectual de nuestra labor humana como terapeutas.

No cabe ninguna duda de la contribución que nuestros antepasados médicos hicieron al desarrollo de la Medicina; como afirma Laín Entralgo, conociéndolo se tendrá una aproximación real al camino por el que nosotros mismos intentamos ir avanzando, aunque los médicos prácticos que nos animamos a escribir sobre la historia de nuestra profesión reconozcamos la posibilidad de darle otro enfoque distinto a lo escrito exclusivamente por los historiadores médicos. Con esta introducción queremos recordar aquí al hombre y a la obra que más contribuyeron en su época al conocimiento de la litiasis urinaria marcando un definitivo hito en su largo devenir histórico.

Tal y como afirmaba Insausti podemos cifrar el arranque de nuestra tradición urológica escrita con la primera monografía redactada en lengua castellana bajo el título "Cura de la piedra y dolor de la yjada o y cólica renal" escrito y publicado en Toledo por Julián Gutiérrez en 1498, y que hoy, 500 años después, motiva este prólogo. La importancia del texto radica en la primicia anteriormente expuesta, marcando una encrucijada científica e histórica en la que se recopila todo lo que sobre la litiasis urinaria se sabía bajo la interpretación del médico renacentista, para el que la experiencia y la razón son hechos capitales. Si este libro y su autor marcan el comienzo de nuestra historia moderna, será Francisco Díaz, cien años después con su obra "Tratado nuevamente impreso de todas las enfermedades de los riñones, vexiga y carnosidades de la verga y urina" Madrid 1588, quien reafirma nuestra personalidad urológica en las décadas finales del siglo XVI.

Es en este periodo crucial, entre los siglos XV y XVI, donde se desarrolla la vida y obra de Julián Gutiérrez, el insigne médico toledano motivo de esta pequeña introducción y que se enmarca plenamente en la medicina española renacentista durante el reinado de los Reyes Católicos. Autores como Sánchez Grangel dividen el renacimiento médico español en dos etapas culturales y científicas: un primer periodo situado entre 1469 (boda de Isabel y Fernando, permitiendo la unión de los reinos de Castilla y Aragón) e inicio del reinado del emperador Carlos I (1517), mientras que el segundo periodo finaliza en 1598 con la muerte del rey Felipe II. A la época inicial pertenece la primera promoción de médicos renacentistas, con actividad profesional en los fines del siglo XV bajo el reinado de los Reyes Católicos; la segunda promoción, más tardía o de médicos imperiales, ejercen profesionalmente durante el siglo XVI bajo los reinados de Carlos I y su hijo Felipe II. Julián Gutiérrez de Toledo pertenece a la primera promoción de médicos renacentistas y ostenta una gran importancia y trascendencia para la medicina española, así como para los estudios de le época, debido a su alto cargo como médico de la Cámara en la Corte, ser miembro del Tribunal del Protomedicato y el primer tratadista que escribe en castellano sobre temas urológicos.

La vida de Julián Gutiérrez de Toledo

Los médicos de cualquier época pasada son conocidos por circunstancias variables tales como su constancia documental en actas notariales, epistolarios oficiales o particulares, documentación oficial o a través de las obras escritas que algunos de ellos nos dejaron. Nuestro autor es estudiable fundamentalmente por sus libros publicados, siendo su obra urológica escrita editada durante el "cuatrocientos", precediendo a los médicos que del mismo tema se ocuparán durante la centuria siguiente: Andrés laguna, Francisco Díaz, Luis Lobera, Luis Mercado, Francisco Valles, Cristóbal de Vega, Francisco Sánchez de Oropesa, etc…

Todos los historiadores ubican su nacimiento en la ciudad de Toledo, en la segunda del siglo XV. Nuestro protagonista, según una tradición muy antigua, firmaba sólo con su nombre "Juliano", y así en la Real Academia de la Historia (colección Salazar) puede verse su firma autógrafa en una carta que él, junto con otros dos médicos de la Reina Isabel (Nicolás de Soto y Fernán Álvarez de la Reina), dirigen al Rey D. Fernando, comunicándole desde Alcalá, en 1503, la mala salud de la Reina agravada por los problemas que en el mismo sentido presentaba la princesa Doña Juana (la Reina Isabel fallecería al año siguiente). Otros datos biográficos de gran interés han sido puestos de manifiesto por Gómez-Menor al encontrar una escritura fechada en Toledo el 24 de noviembre de 1509 en la que se indica cómo Julián Gutiérrez vivía en una casa propias alrededor de la parroquia de San Justo, siendo ya viudo de su esposa Catalina Brizeño, con la que había tenido varios hijos. Las últimas escrituras encontradas son de 1518, por lo que es de suponer que falleciera sobre 1520.

Julián Gutiérrez alcanzó una elevada posición social en la Corte de los Reyes Católicos, a los que acompañó en numerosos viajes. Su cargo profesional le llevaría a atender en su enfermedad final a la Reina Católica, junto con los doctores Bustamante, Álvarez, de la Parra, Soto y Guadalupe. No es de extrañar que por su prestigio y confianza de la Corte fuera llamado a asistir al célebre cardenal Pedro González de Mendoza, muerto en 1495 de "apostema" renal.

No sabemos donde adquirió su formación científica, aunque es posible que fuera en Toledo, ya que en esta ciudad existía la posibilidad de formarse en Medicina en el Colegio de Santa Catalina, institución universitaria fundada en 1485 por maestre-escuela de la Catedral de Toledo D. Francisco Álvarez de Toledo y por D. Bernardino de Alcázar, posteriormente convertida en Universidad por la licencia pontificia de León X, el 22 de febrero de 1521.

El doctor Julián Gutiérrez debió ser un hombre de genio vivo y fuerte personalidad, ya que se conoce la discusión mantenida con otros médicos de la Corte y también miembros del Protomedicato doctores Fernán Álvarez de la Reina y Juan de la Parra, en 1514, debido a diferencias en la inspección de las pesas y medidas de los boticarios, pues según nuestro médico los boticarios no cumplían "en la forma y manera que se les está mandado fazer en los antidotarios". En otro memorial a la Reina Isabel, Julián Gutiérrez se queja de cómo había sido encarcelado debido a sus opiniones "de la sciencia de la medicina e arte de la botica". En Madrid, parece que hubo juicio entre los doctores implicados defendiéndose el médico toledano en riguroso latín y respondiendo los otros en romance, no conociéndose cuál fue el final de la controversia.

Julián Gutiérrez fue de los primeros médicos en formar parte del Tribunal del Protomedicato creado por los Reyes Católicos a través de la Pragmática de 1477 para regular la autorización del ejercicio de la Medicina, existiendo antecedentes en el Tribunal de Alcaldes examinadores creados por Juan II de Castilla en 1422 (junto con su médico personal Alonso Chirino). El Alcalde examinador era el médico nombrado por la Corona de Castilla en el siglo XV para la inspección de las farmacias y conceder el ejercicio a los médicos. En los inicios del siglo XVI se les cambió el nombre por el de "protomédicos" o médicos principales de la Corona, para licenciar y supervisar a los practicantes de la medicina en defensa contra los numerosos algebristas o bizmadores, hernistas, batidores de catarata, flebotomistas, sacadores de piedra, sacamuelas, parteras y madrinas, barberos y sangradores, etc., es decir empíricos sin ninguna titulación.

La obra escrita de Julián Gutiérrez de Toledo

La imprenta se introduce en España entre 1461 y 1500. Fueron los Reyes Católicos quienes la llevan a Toledo concediendo al monasterio de San Pedro Mártir el privilegio de imprimir la Bula de la Cruzada, siendo su autor Juan Vázquez en 1483, teniendo el honor de ser el primer impresor toledano conocido. La especial protección de los Reyes a esta empresa liberaría del pago de impuestos o alcabalas a cortesanos como Hernando del Pulgar y al médico de cámara Julián Gutiérrez, ambos implicados con la imprenta toledana desde los primeros tiempos.

Pedro de Hagembach, de origen alemán, fue un verdadero artista de la letra impresa y es posible que debiera su formación inicial a la escuela del propio Gutenberg en Maburgo. Llegó a Toledo en los finales del año 1497, con todo su material del primer asentamiento valenciano. Su muerte acaeció en 1502, siendo su última obra realizada el Breviario de rito Mozárabe, fechada el 25 de octubre de ese mismo año. El primer libro conocido que salió de su imprenta fue la "Cura de la piedra" de Julián Gutiérrez, fechado en Toledo el 4 de abril de 1498. Por los mismos años, el editor de la obra, Melchor Gorricio, italiano de nacimiento y librero en Toledo, sería mandado venir desde Venecia por el Cardenal Mendoza, según unos o por su amistad con el futuro Cardenal Cisneros, según otros.

El equipo formado por el impresor Hagembach y el editor Melchor Gorricio fue insuperable, consiguiendo los mejores incunables de España y fuera de ella, destacando la calidad del papel, las tintas, la impresión y la falta de erratas. Los libros de este impresor están hechos con meticulosidad y escasas figuras que guardan relación con el texto interior, el cual se articula en dos columnas adornado para iniciales cuadradas de temas vegetales muy sencillos, lo cual es característico de todos los centros editoriales establecidos en España en esta época.

Tres incunables médicos salen de las imprentas toledanas a finales del siglo XV, y los tres tienen como autor al médico de las Reyes Católicos, Julián Gutiérrez. Haremos una breve referencia a las dos primeras obras antes de entrar en el estudio más detallado de la última.

"De potu in lapidis presevatione" (De la bebida en la preservación de la piedra). Antecedente del libro que estudiaremos más tarde. Fue editado con la firma de nuestro autor en 1494. Parece ser que el impresor fue Juan Tellez y no el maestro Hagembach.

"De computatione dierum criticorum" (Sobre los días críticos). Data de 1495, abordando Julián Gutiérrez el problema que preocupaba en especial a los médicos de la época, es decir, los días críticos de la enfermedad. El impresor vuelve a ser Juan Tellez.

La tercera obra de Julián Gutiérrez es la que motiva este prólogo y por ello la comentamos con más extensión.

"Cura de la piedra y dolor de la yjada o y cólica rrenal", data de 1498, fue impresa por Pedro de Hagembach y editada por Melchor Gorricio. La obra se compone de 85 folios numerados a los que se añaden una hoja inicial y otra final sin numerar. Cada hoja está escrita a dos columnas con 40 líneas cada una, letra de Tortis y caracteres de impresión gótico. En la portada lleva un grabado en madera que representa a los santos médicos Cosme y Damián y el texto se compone de cinco partes y un total de 57 capítulos:

  1. Parte primera (5 capítulos): causas de la piedra, anatomía de los riñones y uréteres, fisiología, etiopatogenia de la litiasis y señales de la piedra.
  2. Parte segunda (11 capítulos): señales y pronóstico, (clínica). Breve referencia la talla vesical y características de los cálculos.
  3. Parte tercera (10 capítulos): preservación o previsión de la litiasis y recomendaciones (dieta, ejercicio, aguas medicinales, medicamentos).
  4. Parte cuarta (20 capítulos): tratamiento o cura de la enfermedad (dieta, medicinas y cirugía detallando las posibilidades y complicaciones de ésta última).
  5. Parte quinta o última (11 capítulos): "dudas" (dolor referido), efectos de vinos y medicinas diuréticas.

Desde el punto de vista urológico, es de interés reseñar brevemente los remedios quirúrgicos (partes segunda y cuarta) que, aunque son acogidos en la obra con gran prudencia, apoyándose en los textos de Lanfranco, Serapion y Avicena, no por ello dejan de ser extensamente comentados, así como sus complicaciones: "… algunos osados quieren experimentar la cura de la piedra con incisión no ganando otra cosa sino traer al enfermo a muerte más acelerada", "… son algunos que trabaja de sacar la piedra abriendo por la yjada o por detrás en el dorso, más es de gran temor y la obra de ello no tiene razón, de donde parece que en tal modo de sacar no es de lo de poner en obra".

En el caso de la piedra en la vejiga puede utilizarse "… la xiringa para quebrantar la piedra", "… aunque el modo de xiringar como sea obra manual ceso para aquellos que lo exercitan". Gutiérrez prosigue su disertación afirmando: "… a veces no hay más remedio que recurrir a la cirugía sacando la piedra vesical por medio de la incisión, si bien esto puede tener tres inconvenientes: flujo de sangre si se abre sobre la arteria, flujo de orina si se abre sobre la parte nerviosa de la vejiga, y a veces se quita la generación…", "… más si el tal obrante supiere por la anatomía de los lugares sobredichos no errará en el abrir ni se seguirá de los tres inconvenientes dichos…", "…En el caso de enclavarse la piedra en el caño de la verga se puede utilizar el instrumento que Serapion denomina ’alchatir’ que por ser instrumento del acto manual dejo de decir…" "…si con este no saliera la piedra es necesario ‘fender’ la verga por debajo, pero primero se atará ésta por debajo de donde está la piedra porque no haya lugar de tornarse atrás, así como acaesció este año en Toledo".

Como colofón, es importante glosar la intención divulgadora del libro de Julián Gutiérrez. El autor, deliberadamente, lo redacta en lengua vernácula, permitiendo la difusión del conocimiento médico al mismo tiempo que logra que la lengua castellana cobre un extraordinario ímpetu como idioma del Imperio, en sus opciones social, política y lingüística. En esta época, a pesar de que la lengua culta siga siendo el latín, se comienza a escribir en vulgar o castellano bajo el concepto de la Edad Moderna de "tanto mayor es el bien, cuanto más se comunica". Por otra parte, su obra se revaloriza aún más a través del magnífico trabajo de imprenta realizado por el maestro Pedro de Hagembach, abriendo el camino a la literatura médica española del siglo XVI.

Dr. Julio Virseda Rodríguez

Servicio de Urología

Hospital General de Albacete